El otro día, una amiga me enseño este documento que encontró por Internet.. tal vez no se aprecie demasiado bien su contenido, pero aseguro que es digno de leer.
Se trata de un contrato a una maestra de 1923, en el que se le exigen una serie de requisitos si quiere ejecutar la profesión.
Sinceramente, me parece una auténtica restricción a las maestras, las normas que se le proponen no tienen nada que ver con la educación, simplemente con su vida cotidiana, le prohíben tener un derecho más que importante: la libertad.
Los lugares que frecuente un maestro/a, la forman de vestir o su estado civil no influyen en la calidad de enseñanza por lo que no tienen por qué modificar la forma de vida.
Me ha parecido interesante compartirlo en el blog, y así poder conocer cómo era la antigua situación en comparación con la actual.

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